
Al volver la vista atrás se ve la senda que nunca has de volver a pisar... dice el poeta... puede que lo hiciera al girar su cabeza y recordar su infancia, la adolescencia, los tiempos del colegio, los amigos, los primeros amores.
Tal vez al sentir nostalgia de tiempos mejores, menos violentos, menos graves, en el que unas sandalias recorrían la calle y una perra gorda te llenaba las manos de dulces y frutos sabrosos.
Construimos infancias a fuerza de juegos, alegrías y rayuelas; también de aburrimiento y hastío; y de llantos también. Infancias y luego adolescencias. Y juventudes, madureces, otoños y vejez.
¡Afortunado quien llegue!
Más allá del pasado nostálgico esta el hoy, ese presente que entre contemplaciones y susurros me grita al oído... pasa por la vida dejando una estela de amor para los que te rodean.
BCN_sep 2008

























